6 nov 2007

Malos hábitos

Era su segundo semestre en la universidad. Ella se pasaba todo el día fuera de casa, y comía lo que aparecía.

Su madre le aconsejaba que no llevara esos hábitos alimenticios, porque se podía enfermar, pero ella se hacía de oídos sordos.

Un día su cuerpo no resistió más. Comenzó a sentir nauseas, dolores de estomago, vómitos y decaimiento. Cuando su madre la llevó al médico, fue diagnosticada con gastritis.

Ella estaba muy consternada porque no entendía como le había ocurrido, olvido sus comidas a deshoras, las comidas chatarras, y sus desorden alimenticios.

Pero no todo estaba perdido. Con un buen tratamiento y correcto chequeo médico, ella tenía esperanza.

Ahora no puede comer nada de grasas, debe ingerir alimentos cada cuatro horas, nada de cítricos y debe tomar sus medicamentos.

Su madre le dijo que se lo había advertido y ella sentía mucho su comportamiento. Prometió que seguiría al pie de la letras las instrucciones del doctor, para así tener una pronta recuperación.

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