
La obesidad, producida por los malos hábitos alimenticios, es una de las principales causas que provoca el crecimiento de la población infantil afectada por esta enfermedad
“El 115”, grita el enfermero, encargado del área de diabetología en el Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición (INDEN); mientras el señor Domingo, con la mirada perdida dibuja una sonrisa tímida. A su derecha, dos pacientes discuten si la diabetes siempre es hereditaria o “a que edad le llegó”.
Este panorama, también es visible en el área de pediatría. Con la variable de que los pacientes son niños y en lugar de hablar realizan un completo desorden en el pequeño pasillo. En ambos casos, sin embargo, los pacientes sufren la misma enfermedad.
Cuando se hablaba de diabetes en los niños, la más común era la tipo 1. Con el tiempo la situación ha cambiado y el estilo de vida estacionario, junto a los malos hábitos alimenticios, ocasionan que estos infantes sufran de diabetes tipo 2.
Según la diabetóloga, Zoila Suero, los niños emplean más tiempo en utilizar la computadora o en ver televisión que en realizar actividades físicas. Además, comen sin control y no queman esas calorías, lo que los lleva a la obesidad. Esto induce que lo que pudiera pasar a los cuarenta años, ocurra antes, ya que la obesidad los predispone a sufrir de diabetes a temprana edad.

Todos los niños con problema de sobre peso no necesariamente pueden sufrir de diabetes tipo 2. Noris Solano, endocrinóloga pediatra, explica que entre 45 a 80% de los niños con diabetes tipo 2 tienen por lo menos a un progenitor con diabetes, además de una historia familiar relacionada con la enfermedad.
La diabetes tipo 2, agrega la doctora, en ocasiones “pude pasar desapercibida en los infantes”. Pero si los padres conocen de personas que sufren de diabetes en la familia, es importante que chequeen los niños. Las especialistas concuerdan que los principales síntomas son: orinar hasta siete veces en la noche, tomar mucha agua, ver borroso, mareos, perdida de peso y agotamiento.
Los padres juegan un papel decisivo para hacer de sus hijos sus mejores aliados en el tratamiento. Una vez diagnosticada la enfermedad su correcto control permite a los adolescentes desarrollarse en un ambiente normal. Sólo se necesita perder peso, llevar una dieta equilibra e incentivar a los niños a que hagan deportes.
La enfermedad, si no es atendida adecuadamente, explican las especialistas, puede causar: problemas renales, del corazón o la vista. Estas complicaciones se presentarán mucho antes en los niños que en personas mayores.
El área emocional en niños que sufren diabetes tipo 2, es vital. Los infantes tal vez no entiendan por qué son necesarias las dietas y las inyecciones de insulina. “Pueden asustarse, enojarse y negarse a cooperar”, explica Solano.

Los adolescentes pueden sentirse diferentes con respecto a otros y tal vez anhelen experimentar un estilo de vida más espontáneo que el permitido por la diabetes. Incluso cuando siguen a conciencia su tratamiento, pueden sentirse frustrados por ese estilo de vida, afirma Suero. “Es por eso que la accesoria de psicólogos y el apoyo de los padres es primordial”, agrega Solano.
La diabetes es una enfermedad que hasta ahora no tiene cura. Según suero, “es una situación que hay que controlar de por vida”. No obstante, con su correcta supervisión el niño o adolescente puede llevar una vida normal.
Escrito por
Elianny Encarnción
Este panorama, también es visible en el área de pediatría. Con la variable de que los pacientes son niños y en lugar de hablar realizan un completo desorden en el pequeño pasillo. En ambos casos, sin embargo, los pacientes sufren la misma enfermedad.
Cuando se hablaba de diabetes en los niños, la más común era la tipo 1. Con el tiempo la situación ha cambiado y el estilo de vida estacionario, junto a los malos hábitos alimenticios, ocasionan que estos infantes sufran de diabetes tipo 2.
Según la diabetóloga, Zoila Suero, los niños emplean más tiempo en utilizar la computadora o en ver televisión que en realizar actividades físicas. Además, comen sin control y no queman esas calorías, lo que los lleva a la obesidad. Esto induce que lo que pudiera pasar a los cuarenta años, ocurra antes, ya que la obesidad los predispone a sufrir de diabetes a temprana edad.

Todos los niños con problema de sobre peso no necesariamente pueden sufrir de diabetes tipo 2. Noris Solano, endocrinóloga pediatra, explica que entre 45 a 80% de los niños con diabetes tipo 2 tienen por lo menos a un progenitor con diabetes, además de una historia familiar relacionada con la enfermedad.
La diabetes tipo 2, agrega la doctora, en ocasiones “pude pasar desapercibida en los infantes”. Pero si los padres conocen de personas que sufren de diabetes en la familia, es importante que chequeen los niños. Las especialistas concuerdan que los principales síntomas son: orinar hasta siete veces en la noche, tomar mucha agua, ver borroso, mareos, perdida de peso y agotamiento.
Los padres juegan un papel decisivo para hacer de sus hijos sus mejores aliados en el tratamiento. Una vez diagnosticada la enfermedad su correcto control permite a los adolescentes desarrollarse en un ambiente normal. Sólo se necesita perder peso, llevar una dieta equilibra e incentivar a los niños a que hagan deportes.
La enfermedad, si no es atendida adecuadamente, explican las especialistas, puede causar: problemas renales, del corazón o la vista. Estas complicaciones se presentarán mucho antes en los niños que en personas mayores.
El área emocional en niños que sufren diabetes tipo 2, es vital. Los infantes tal vez no entiendan por qué son necesarias las dietas y las inyecciones de insulina. “Pueden asustarse, enojarse y negarse a cooperar”, explica Solano.

Los adolescentes pueden sentirse diferentes con respecto a otros y tal vez anhelen experimentar un estilo de vida más espontáneo que el permitido por la diabetes. Incluso cuando siguen a conciencia su tratamiento, pueden sentirse frustrados por ese estilo de vida, afirma Suero. “Es por eso que la accesoria de psicólogos y el apoyo de los padres es primordial”, agrega Solano.
La diabetes es una enfermedad que hasta ahora no tiene cura. Según suero, “es una situación que hay que controlar de por vida”. No obstante, con su correcta supervisión el niño o adolescente puede llevar una vida normal.
Escrito por
Elianny Encarnción
No hay comentarios:
Publicar un comentario